Este es uno de mis recorridos a pie favoritos... lo ando, lo desando, lo subo, lo bajo, cruzo de un lado a otro, vereda arriba, vereda abajo.

El paisaje es espectacular a cualquier hora del día, y aunque está a unos metros del pueblo no se escucha nada que no sea la naturaleza...  Me gusta el ruido del agua cercana, me encanta cruzar ese puente y bajar a la vereda buscando un lugar donde meter los pies en su cristalino frescor, y juguetear chapoteando un rato.

Como no voy con prisas, siempre me siento en algún pedrusco no antes de llenarme las manos con piedritas que voy lanzando al agua para pasar el rato... otras veces pillo pequeñas florecillas hasta que me hago un ramito para volver a casa con ellas.

Aquí en este paraje no hace falta conectar la música porque la ponen las muchas aves que anidan, y sobre todo el río que a pesar de no llevar mucha agua su caudal es continuo todo el año gracias al deshielo.

Hoy, además vengo muy contenta porque he descubierto algo nuevo...  siempre busco entre la maleza y sus rincones porque suelo encontrar tesoros, ji ji... a veces fresitas silvestres, o moras, o ricas frambuesas...  Esta vez, la caprichosa naturaleza ha querido que relativamente cerca de allí creciera entre los matorrales una planta de las más apreciadas en nuestra cocina... y la he pillado repleta de delicadas florecillas azules.

 

Sí es romero,  y que bien huele... me he llevado un par o tres de pequeñas ramitas sin floración a casa, pero me guardaré de decir donde las he encontrado a según quien, que la gente dejaría la planta pelona en un pis pas, y hasta lo venderían en las tiendas de por aquí...  Amos,  que con los años y viendo lo que pasa, aprendes a callar para ayudar a que la naturaleza siga su curso...

 

Y, ya de vuelta he cogido un transporte que supongo que la mayoría de vosotros no sabéis que le hay en mis montañas... EL TREN...  Aaaah! sí, pues claro que tenemos tren en Andorra,  y además gratuito... Y varios que hay... El trenet, con sus tres vagones hace distintos recorridos y bien a gusto que se va... Suelen recorrer de punta a punta el pueblo parando donde el bus, o donde le pongas la manita pidiendo que lo haga, ja ja... que este trenecillo siempre va pitando a todo pulmón avisando que viene y que le abran paso...  A ellos sube multitud de personas, desde la abuelilla que viene con la cesta de la compra a tope, pasando por la señora que lo espera que pase cargada de comprar plantas en el vivero de las afueras del pueblo, críos que van a jugar al parque con sus monopatines y pelotas, esquiadores que van a coger el telecabina ( en la parte exterior junto al asiento, como podéis ver, hasta llevan unos cajones hondos para meter los skis)...  Y hoy  me ha parado a mí... y me ha ahorrado un tramo de la vuelta, que después del ejercicio ya venía con hambre de lobo.  Y he recordado mientras me llevaba... que este trenecito,  la de veces que nos paraba y nos recogía en las afueras del pueblo cuando volvíamos de largos paseos Xop y yo. Sí... sube todo el mundo que quiere, y te lleva gratis!

Es chiquito y gritón, pero muy molón...