Acabo de recibir este escrito en un mail de una querida amiga de la infancia que ante la pérdida de su querido papá, pienso que está echando una mirada cariñosa al pasado estos dias como yo lo hice en su momento... He creido que vale la pena compartir el mensaje de este escritor y periodista porque quizás nos lleve a reflexionar... a veces, es sano y necesario hacerlo, más cuando estamos en tiempo de rebajas y muchas veces compramos cosas que jamás usaremos y que ni tan siquiera nos hacen falta... Amigos, ante tanto consumismo, yo también a veces siento que me caí del mundo y no sé por donde se entra...
Besitos, y buena semana...
Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano


Hola querida amiga :-))
Es cierto que hoy en dia el consumismo nos absorve . Somos nosotros los que tenemos que ponerle candado para que no se apodere de los valores adquiridos que realmente valen la pena y nos los tiren por la borda.
El cariño, respeto y amor nunca se podrá comprar porque nace y muere con la persona . Es una pena que hoy en dia por desgracia estén en desuso cada vez mas . Ojalá reaccionemos a tiempo y cambiemos el chip porque la sociedad actual en este aspecto deja mucho que desear.
Mil besinos llenos de amistad para ti con todo mi cariño.
Feliz semana ¡¡¡
Hola Begoñita... Es cierto todo lo que dices... Acabo de pasar una Navidad tristona, pero he salido reforzada de ese mal trago... Ya lo sabía, pero ahora me ha tocado sentir en mi misma como las cosas materiales, las celebraciones y regalos por si solos no valen nada si no se pueden compartir... de pronto pierden todo el valor que les dábamos, solo son objetos.
Mil besitos, amiga, que tengas una feliz semana.
Suelo leer a Galeano con frecuencia, tambien suelo estar muy a menudo d e acuerdo con el, pero no en este caso, creo que hay temas que no se deben mezclar y cosas que no son comparables, no cualquier tiempo pasado, valores incluidos , fue mejor, no siempre....
Besos.
Pues yo aun guardo cositas de esas que quizas nunca más sirvan para nada...pero quien sabe... :-)
Arwen, no se que decirte, yo creo que tiene mucho sentido lo que dice el escritor... a veces se puede tener más porque el progreso te lleva a ello, pero eso no significa que seamos más felices...
Mil besitos y buena semana, amiga.
Mercè, y quien no? je je... Besitos y buena semana, guapísima.
ni mucho menos representa ser mas felices. un abrazo.
Toda la razón, cuantas cosas tiramos asi porque si.
de pequeña todo lo guardaba, los vasos de yogures,
las cajitas de cerillas, las cucharillas de helados....
y la verdad es que a mi me sigue encantando guardar
Me ha hecho gracia lo de los naipes pues yo sigo pintando
con una carta vieja la carta que falta..... ja, ja, ja,
Besos
Comprar.... comprar ..... y seguir comprando es como el mandamiento central del capitalismo, es esa sed insaciable de las ganancias, que hace que a través de la publicidad creemos nuevos valores, y el principal es el de consumir, porque así los comerciantes, los industriales y los vendores de servicios pueden obtener más utilidades.
Un abrazo
No se, el tema se las trae, pero creo que en un avanzar, un renovarse. No todo lo anterior fue lo mejor, hay cosas y casos en que si: me inculcaron valores que sigo conservando, me enseñaron a valorar a las personas por lo que eran, no por lo que tenían, me enseñaron a reír con franqueza, a preguntar sino sabia y no avergonzar,me por ello, me enseñaron, en resumidas cuentas a ser una buena persona.
Todo lo demás, lo material, son avances tecnológicos (como diría mi santo)
No es más feliz quien más tiene (materialmente hablando) si no el que sabe lo que tiene.
Pero la vida, querida Cata, nos ha enseñado que la cosa no va a si, por desgracia prima más la apariencia que el fondo.
Y que me he enrollado lo mismito que una persiana.
Besitos congelados
El escrito de Galeano es fantástico, dice tanto...
Y si, las cosas materiales sirven de bien poco cuando la vida nos pone hechos inevitables delante:-(
Un abrazo muy fuerte.
Un Posts muy bueno. Es verdad que no se tiraba nada, to do servia, la verdad es que me trae muchos recuerdos. Me lo llevo pues es para leerlo mas de una vez. Besitos
Galeano siempre acierta con sus escritos.
Catita un besito de chocolate, y buen inicio de semana. =)
Pues en mi pueblo aún hay zapatero y afilador , a lo mejor es que no busca bien , pero si que es verdad que ahora con los bazares chinos con lo barato que es todo quien no se cambia las cosas es porque no qiere , hay que estar con los nuevos tiempos no? no se puede quedar uno en el pasado , si una cosa ni la otra , tiene que a ver un equilibrio en todo , un beso guapaaaaaa!!
Vamos perdiendo el norte. La identidad por el suelo. El ser humano, hecho mueble viejo de cuarto de rebrujo. Galeano, siempre grande. Un a brazo, Cata. Argivo
Joe que razón tiene Eduardo Galeano.
Hay muchas reflexiones y frases que quiero volver a leer así que con tu permiso me copio el texto, lo imprimo, y lo releo cuando mis neuronas estén un poco más despiertas.
Besos, guapísima.
Me encantan los escritos de Galiano,
hoy he leido otro fantastico que puso
Marcela...
mi mamà siempre me decia ¿para que queremos
tanta ropa ,zapatos y cosas si solo tenemos un cuerpo?
me he reido con eso de guardar todo ,todo ,
la verdad es que a mi me cuesta tirar las cosas ....ja ja ja
preciosa un buen post para inagurar este 2010
muakkkkk
Tienes razón Pepe... un besito y buena semana.
Hace poco me maravillé de las cosas que soy capaz de guardar al hacer limpieza... me prometí no caer más en llenar los cajones de inutilidades, pero... soy de las que guarda los tapones de las botellas de vino en un cajón de la cocina, aún no he descubierto para que me sirve eso, pero... ja ja ja... Besos
Yon, esta vez aún no he ido de rebajas... sé qué si voy algo caerá y la verdad, no me hace falta nada... veré si aguanto, ja ja... Besos
Brrrr.... si que hace frío si Candelita, vaya inviernito que nos está cayendo... suscribo lo que dices, los valores que nos incurcaron de niñas es el motor que tenemos que cuidar para poder conciliar el progreso con nuestro yo sin que se pierda la esencia verdadera. Mil besitos frioleros, guapetona.
Cuanta razón tienes Mar, lo material es totalmente frío, el dinero no puede comprar el calor que nos arropa y nos hace disfrutar de lo mejor de la vida. Mil petons maca
Tere, a las de nuestra quinta aún nos queda la manía de guardar cositas... menos mal que de cuando en cuando hacemos limpieza y vaciamos cajoncitos, ja ja... Besitos frioleros, guapísima
Abril, me encanta con la sencillez que escribe, siempre acierta a dar esa produndidad que nos lleva a reflexionar... Besitos de chocolate también para tí, amiga. Muacckkkss
Lucerito, ahí has dado en el clavo, a veces preferimos dar por gastados unos zapatos que hallar un zapatero... si que hay aún, y también afiladores en los pueblos... Je je... esto de los bazares chinos es un vicio... a veces entro y siempre salgo con algo... Muaccckkkss guapa
Arjivo... bueno es que nos demos cuenta y reflexionemos de vez en cuando para que nuestros valores no queden pisoteados por el progreso... Un besazo, amigo.
Mariana, este escrito tiene mucha miga, yo me lo he leido con calma y si bien algunas cosas me quedan un tanto lejanas comprendo el hecho de que al escritor le vinieran... tiene mucha razón en el fondo que es en lo que se pretende hacer reflexionar... Besos
Marita, yo hace un tiempo siempre esperaba las rebajas, pero ya m dí cuenta que es tontería comprar por comprar... La verdad, no disfruto de esa forma ya. ah! y me he propuesto pensarlo dos veces antes de comprar cosas que son monas, pero... ni se sabe cuando les voy a sacar partido. Por dios! que manía tenemos las mujeres de caprichitos tontos, ja ja... Cuando me da el ataque me meto un Todo a un €, y al menos gasto poquito, ji ji...
En cambio, para cosas que si se agradecerían las rebajas no hay... los libreros no se adhieren a eso y me fastidia no veas como...
Jajaja llevas razón yo hay veces que digo ya esta bien de guardar y ale al contenedor de ropa todo lo que ya no me pongo. Besitos
Materialmente vivimos mejor, posiblemente que Galeano, que nuestros padres y que muchos millones de personas en el mundo (esto último, seguro) . Tenemos más cosas sin vocación de durar (cosas de la economía) y, casi sin darnos cuenta, acabamos entrando en ese juego del consumo compulsivo. Yo soy de las que se mosquea cuando se abre la tela de un vaquero, de una camisa... hasta que pienso en los años que tiene esa ropa y pienso que ya está bien, que 3-4 años de batalla es suficiente tiempo para que algo se rompa... Debe ser cosa de mi infancia, cuando reponer algo era ,ás costoso que ahora. Ni aquel tiempo del que habla Galeano fue mejor, ni lo es este, cada uno tendrías cosasmejores y peores dependiendo de las circunstancias en las que se vivía. Pero lo cierto es que esa cultura del usas y tirar no es la mía.
¿Frío, Cata? Es que me da miedo mirar el termómetro que tienes ahí...
:) Besitos