Ante todo agradeceros a todos las enormes muestras de cariño que estoy recibiendo en este mal momento de mi vida. Os leo a ratitos porque sobretodo las noches se hacen muy largas, y si no comento es porque me gusta comentar a todos cuando lo hago y sois tantos que aún no me veo con ganas de estar tanto rato seguido al PC.

A media mañana, ayer,  sucedió algo estupendo que me ha parecido una excelente forma de suplir el post en el que os anunciaba la triste noticia, y me he puesto a ello. Espero que os guste. 

 

Solo hace un par de días que salgo a la terraza para bastante rato, las lluvias no han acompañado hasta ahora, ha sido una primavera larga y dura, y no apetecía.

Ayer, ya me pareció que era ella,  es la única que se encarama a la pared de mi edificio o viene a piarme a la baranda,  y cuando el año pasado le echaba trocitos de Bimbo sin corteza se lanzaba en picado como un avioncito a cogerlos al vuelo.

Eso hizo ayer... y hoy he salido prontito a ver si venía y ver donde se llevaba la comida...

Y sí, es ella! la misma gorrioncita del año pasado, la que habita en el tejado vecino... Aprovechó un desconchado de la madera que hace de embellecedor por la parte de debajo del mismo, y por allí accede a un interior. Tiene una casita muy amplia y seguro que confortable que la protege de las inclemencias del tiempo a ella y a toda su familia...

 

He visto enseguida como venía a buscar que le diera algo... ya la veis... es súper simpática y atrevida... Galletita le he dado está vez, le gustan mucho... Haciendo pequeñas piruetas en el aire ha pescado al vuelo el primer trocito,  le he echado el resto a la bandeja de la mesa, para que vayan comiendo.

 

Dentro de uno o dos días la barandilla que hay en la reja que veis en la primera foto, estará llena de gorriones de los alrededores, ahí esperan puntuales a la hora que suelo salir a echarles comida, a veces un puñado de pisto, a veces pan, y como hoy galleta. Hay que ayudar a esas mamis cuando están criando, las tormentas diarias  no cesan y pronto se oirán píos nuevos. También veré entonces igual que pasó el año pasado, como papá gorrión se turna con la hembra para ir en busca de comida, plumitas y cositas que recogen para ir reponiendo el nido.

 

Más tarde  cuando los pajaritos crezcan, es muy divertido, asoman y los padres les dan las primeras clases de vuelo... las golondrinas ya están empezando a entrenar en eso a sus polluelos, pero los gorriones autóctonos se han acoplado al clima y tienen la puesta ya casi en verano...

 

Os dejo unas fotos, para que conozcáis a esta chiquitina que a partir de ahora piará al lado mismo de mi ventana cada día, eso es lo que hace si voy rezagada en salir a darle su esperada ración...

 

Luego de los primeros trocitos, dejaré más, para que ella y los que vendrán de seguro puedan comen tranquilos de la bandeja de la mesilla. En unos minutos la dejarán limpia a pesar de que cada vez pondré más, al final se juntan casi una veintena, ja ja... Y por la tarde otra vez... a la hora de la siesta, les dejaré algo y cerraré las puertas de cristal de la terraza para que se acerquen a comer. Mañana compraré comida de pájaros y les iré llenando un cacharrito que colgaré en el muro a resguardo de la lluvia... 

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Un millón de besitos.