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Estaría hablando de tonterías que me pasaban en Londres durante muchos post, pero como todas las cosas tienen su final, he decidió que por ahora este sea el último post donde cuente mis experiencias personales de aquella etapa.

Pero no voy a finalizar mis relatos sin explicaros lo de mi profe de Inglés.

Dori y yo, por cercanía nos apuntamos a la escuela con el método de Cambridge en Burnt Oak, a tres paradas de metro creo. Allí me acompañó el primer día a inscribirme y a la clase. Ya con la puerta abierta, al despedirnos y después de echar una rápida ojeada a la clase y al profesor, le dije… Bueno al menos el profe está cañón, ja ja luego nos vemos Dori.

Pasó la clase, joer que trauma, chinos, de todo allí, ningún español, solo Carla una italiana, los demás de lo más exóticos, por cojones aprendes inglés allí, o eso o permanecer muda vaya.

Al final de la clase, David… no se que (no me acuerdo) , me dijo, Miss Cata, eres española, de Barcelona quizás? Humm… si de Barcelona. Ajá, yo conozco muy bien Barcelona, he estudiado allí. Aceptarías tomar un café con un profe que está cañón? Tocada, hundida, pisoteada y todo lo que queráis… por Dios, como iba a pensar yo que ese hombre entendiera el catalán?

Al momento apareció Dori y se la presenté, y si, aceptamos ir a tomar un Cappuccino allí cerca.

Allí nos contó que formaba parte de la London Philarmonia Orchestra of New York, a pesar del nombrecito inglesa, que estaba en el coro y que había estudiado canto en el Conservatorio de Barcelona.

Gracias a él, puse los pies por primera vez en el Royal Festival Hall, y pude asistir con mis amigas a conciertos de los buenos, no recuerdo el nombre de ella pero me impacto muchísimo el de una violinista muy joven de origen asiático. También asistí a algunas representaciones en el famoso Royal Albert Hall en algunas ocasiones. Mi mejor recuerdo de este lugar… ver a Pavarotti actuar en La Bohème de Puccini. Me hizo llorar como nunca. A pesar de ser de Barcelona, jamás he estado en el Lyceo, en el Palau de la Música Catalana infinidad de veces, pero en el Lyceo nunca.

También nos llevó un día a un Casino. Allí son privados y solo puedes entrar como “guest” (invitado) de un socio. Esa persona firma a la entrada en un libro respondiendo de tu comportamiento durante la visita. Nada espectacular, un ambiente muy carca que no nos gustó.

Chicas!! Respondiendo a la pregunta que todas queréis hacerme ahora… NO!! no salí con él, estaba bueno pero, además de sobrepasar mi edad actual, yo no estaba nada por esas labores en Londres.

Otra cosa que aprendí de golpe un dia en un Pub de Londres, es la diferencia entre "excuse me" y "Squeeze me" palabras muy fáciles de confundir al pronunciar cuando se te traba la lengua. Por si os pasa que en un sitio muy concurrido quereis habriros paso con un excuse me, no os confundais, lo segundo quiere decir, achúchame o abrázame ja ja. Jaimitadas de la Cata

Una cosa que me chocó de los ingleses, es que a pesar de su carácter totalmente superficial, eran muy cariñosos al hablar. Hasta el lechero (cuando vivia en Edgware) con su carricoche que cada día nos dejaba pan, leche huevos y mantequilla a pié de puerta con una precisión horaria envidiable, te saludaba con un hello my love... son muy dados a emplear adjetivos extremadamente cariñosos. Por otra parte, a pesar de las muchas palabrotas que corren en el país como en todas partes ja ja, solo hay uno realmente fuerte para un inglés… bastard, ni se os ocurra llamar a un inglés bastardo, o bloody bastard , es realmente ofensiva esa palabra para ellos.

Yo tenía una ilusión por hacer un viajecito en el Reino Unido antes de mi vuelta…. A Liverpool?, no, quería visitar el Sur de Irlanda, sus paisajes bucólicos que tanto me gustan… además tenía folletos en los que una nueva forma de pasar las vacaciones allí nos parecía de lo más divertido. Hay unas carretas tipo Far West, tiradas por caballos con sus ventanitas y bonitas cortinas las cuales se alquilan por días o semanas.

Naïs, Moira y yo queríamos hacer este viajecito y… bueno había que buscarse un pluriempleo, estábamos ya en Enero y no había demasiado tiempo para ahorrar.

Naïs tenía un trabajo un tanto diferente a las chicas que conocía, ella trabajaba en un Hotel haciendo habitaciones. Me contó que no estaba fija, que solo se presentaba a las 7 de la mañana en la puerta de atrás y, un encargado salía y decía, tú, tú, tú y tú, él escogía señalando con el boli y ya está, entrabas, desayunabas, trabajabas, cobrabas y te ibas. Además él siempre cogía primero a las personas que ya había contratado antes, ellas obtenían los trabajos menos pesados.

Si quieres venir, pagan bien y no hay compromiso de ir todos los días. Me encantó, al día siguiente a las 6,30 me pasaba a buscar Naïs. Llegamos al Penta Hotel un triple edificio súper-moderno y al señalarla a ella el encargado notó que ella le hacía señas diciendo… somos dos hoy. El me señaló también y a dentro que fuimos. Luego resultó que el trabajo era un poco diferente, éramos 8 por planta, seis haciendo camas y adecentando la habitación y dos Naïs y yo retirando y dejando el servicio de desayuno para dejarlo limpio, ah! Y rellenando los botellines que faltaban del mini-bar. Que diver que era… si si, íbamos con dos carros por toda la planta, un carro para ir recogiendo bandejas y restos de desayuno, y en el otro botellines para ir rellenando mini-bares, y también apuntábamos en un bloc las poquísimas habitaciones con el NO MOLESTEN para volver luego que nunca lo hicimos ja ja, y nos dirigíamos a una gran habitación en la que había una gran pica doble, y lo mas diver….. Teníamos una grifería tipo manguera que apretando un botón lanzaba jabón mezclado con agua a presión cuando queríamos. La parte mala? Secar? No no, el agua estaba calentita y solo teníamos que dejar bien puesta la vajilla… ella solita se secaba. Cargar el carro con los servicios limpios, dejarlo arrinconado allí, y YA ESTÁ.

A cobrar, y luego a comer en el comedor del servicio del Hotel, y a casa… sobre las 12 ya estábamos libres.

Cuando ya teníamos dinero de sobras para el viajecito, nuestros planes se vieron alterados, tendríamos que buscar otra fecha, mis padres decidieron venir a verme a Londres esa Semana Santa.

Llegamos mañana y vamos al no sé cual Hotel… ok veré a qué hora os esperan.

Ring ring, papi, en ese Hotel no esperan españoles el viernes Santo… que si mujer… y yo que no... y mi padre que si… vale!! Cuando lleguéis me avisáis en que Hotel estáis y voy.

Ellos llegaban por Luton un aeropuerto en medio de la nada al Norte de Londres, así que decidí esperar.

Ring ring, nena estamos aquí… en que Hotel? Penta… es todo naranja por dentro? Si si. Ok ahora vengo. Lo que son las casualidades ja ja.

Allí les encontré. Mi madre muy desmejorada, muy triste, no le interesaba ver Londres, solo había venido a ver a su nena. Casi no salió del Hotel con la emoción, entonces ya sus piernas comenzaban a estar un tanto dañadas por la artrosis y se cansaba al andar.

Con mi padre fuimos a recorrer Londres un día muy de mañana, cogimos un autobús de dos pisos y él se soprendió primero cuando vió que te suben a buscar para cobrarte (se acuerdan de quien a pagado y quien no) y tambien cuando para demostrárselo... al subir a cobrarnos el billete el revisor, le dije que si nos podría avisar en la esquina de Oxford St. con Regent St. Y no falló, al cabo de 20 minutos subió y grito proxima parada Oxfort St. - Regent St. , ja ja me encantaba el sistema aquel. Nos pateamos todo el centro y hasta le llevé a una tienda cerca de Marble Arch donde se compra tabaco a granel y hacen unas mezclas divinas. Luego compramos un barril de crustillantes piernas de pollo y cervezas negras y volvimos con mamá al Hotel.

Yo me quedé en el Penta a dormir todas las noches, de hecho, no aparecímos por el apartamento mas que un momento con mi padre para coger un poco de ropa y que lo viera, pero solo estaban los caniches a esa hora. En el Hotel compartí la cama de mami y nos achuchamos todo lo que quisimos. Solo falté una mañana que tuve que ir a trabajar y a despedirme… ya lo comprenderéis enseguida.

El día de su retorno a Barcelona mamá estaba hecha polvo. En la puerta del hotel esperaba el autocar para llevarles al Aeropuerto y justo cuando mi madre ya estaba acomodada en su asiento, no pude aguantar mi secreto, yo les despedia contenta y ellos no comprendian quizás, así que hice bajar a papá del autocar un momento para decirle que no había encontrado pasaje para ese día (plena operación retorno) , pero que al día siguiente llegaría a Barcelona para quedarme, que no le dijera nada a mi madre que era una sorpresa. Así que no llegué a estar el año y medio en Inglaterra.

Eso es lo que hice aquella última mañana que fui a trabajar, explicar que me iba, cobrar la liquidación, ir al Banco a sacar casi todo mi dinero y pasar por las oficinas de Iberia en Regent St. a por mi billete de vuelta.

Así que esa tarde me la pasé haciendo maletas como una loca, como odio hacer maletas.

Llamé a Naïs , se lo conté y nos dimos las direcciones de España. Pero Moira no apareció en toda la noche, y al final tuve que marchar, a las 9,30 salía mi avión… le dejé una nota con mi abrigo, el que a ella tanto le gustaba, un abrigo largo hasta los tobillos tricotado con lana gruesa hecho a modo de retales unidos a ganchillo, cuadros multicolores unidos, mi joya querida.

Y volé a casa… le di la sorpresa a mi madre y tal como yo quería al cabo de poco trabajaba en la ya desaparecida Agencia de Viajes Taber de la calle Caspe de Barcelona hasta que quebró. Éramos el representante oficial en Barcelona de American Express y allí pasé varios años como secretaria del Jefe del Sucursal, hasta que el Director hizo un desfalcó y fuimos todos a parar a las listas del INEM.

THE END

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No puedo más, són mas de las 12 y estoy fundida, vuelvo a tener fiebre y frio, y en casa no hace, que mi padre va con las mangas subidas hasta el codo todo el dia. Me voy a mi camita sniiiiffff, sniifff. Creo que me estoy sintiendo un poco miserable, sniiiff sniiiiff, nos vemos... sniiiifff... snifff...


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Albinoni Adagio, G Minor - Rudolf Baumgartner